Pasadas la primera entrevista de Máximo Kirchner y su confesión de que tiene ganas de ser candidato en las próximas elecciones, el kirchnerismo se entusiasmó con el desafío y comenzó a ganar fuerza la posibilidad de una mudanza del hijo de la Presidenta al Congreso nacional.
El que dio la respuesta más concreta fue Andrés "el Cuervo" Larroque, secretario general de La Cámpora, quien dijo que lo propondrá como candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. "Máximo planteó que teníamos que discutirlo, cada uno en la organización tiene su opinión. A mí me gustaría que sea candidato a diputado y lo veo más en la provincia de Buenos Aires. Pero no defino, propongo", aportó Larroque anteanoche en C5N, en la declaración más concreta de toda la mesa nacional de la agrupación creada por el hijo de Cristina Kirchner.
Para él, la idea de que Máximo se sume al pelotón presidencial no está firme e incluso se mostró escéptico de que pueda compartir una fórmula, como vice.
La idea de que el líder camporista encabece la lista de candidatos a diputados por el territorio bonaerense está en sintonía con la intención de la Presidenta de conservar un espacio de poder propio en el Congreso para cuando termine su mandato. En un distrito clave, un Kirchner en la boleta garantizaría el linaje puro que se imaginan en la Casa Rosada, una figura que representa sin lugar a dudas lo más cercano a Cristina.
Máximo ya había jugado con la posibilidad de una candidatura en la provincia en su discurso en el estadio de Argentinos Juniors, donde hizo su primera aparición pública como orador de aquel acto en el que La Cámpora reunió más de 40.000 militantes. Entonces había recordado que nació en La Plata, condición fundamental para poder mudarse electoralmente. La lista de candidatos a diputados por Buenos Aires es, además, la de mayor trascendencia en la competencia para octubre y consagraría lo que tanto espera el kirchnerismo: tener un candidato lo más parecido a Cristina.
En el Gobierno el entusiasmo copó ayer todos los despachos oficiales y los funcionarios destacaban la automática reacción de los precandidatos presidenciales internos, que se lanzaron a destacar la figura de Máximo, lo propusieron en sus listas y lo defendieron de cualquier crítica. "Cómo no me va a gustar tenerlo en la lista", se despachó Florencio Randazzo, aunque aclaró que en definitiva será decisión de la Presidenta.
El otro dato político del día fue la nueva campaña de Daniel Scioli, que dejó casi de lado su color insignia, el naranja, y lanzó afiches en los que prevalecen el celeste y el blanco, en sintonía con la estética del kirchnerismo. Se presentó bajo la leyenda "Scioli para la Victoria", una referencia a su habitual optimismo triunfalista, pero, sobre todo, un juego con el nombre que lleva el espacio político de los Kirchner.
El diputado Carlos Kunkel puso también su cuota para la candidatura bonaerense. "Máximo puede aspirar a cualquier cargo, ya que tiene su residencia desde hace 12 años en la quinta presidencial de Olivos", especuló. De paso, chicaneó, fiel a su estilo: "Para los opositores también sería el candidato ideal porque, como dice la prensa hegemónica, el apellido Kirchner es piantavotos, así que estarán contentos".
Las reacciones opositoras ante el protagonismo de Máximo no tardaron en llegar. "Festejo que haya salido de la oscuridad", sostuvo Mauricio Macri, y le respondió después de que lo comparara con Fernando de la Rúa: "A esta altura queda mucho más relato que contenido y [por eso] van por el miedo", lo cruzó.


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